C109-¿PAPÁ NO SE QUEDA?
La noche seguía siendo oscura cuando el coche se detuvo frente a la mansión Blackwell. Las luces de la entrada iluminaban la fachada como si la casa misma hubiera estado esperando este momento. Thomas dormía en el asiento trasero, con la cabeza apoyada en el hombro de Mateo. El duque lo había sostenido durante todo el trayecto, sin soltarlo ni un segundo.
Mateo bajó del coche con Thomas en brazos y el niño se removió, abrió los ojos.
—¿Ya llegamos? —murmuró.
—Sí, campeón