UN JEFE CALENTURIENTO.
UN JEFE CALENTURIENTO
―Je… jefe, ¿se encuentra bien?
Marcelo miró a la nerviosa April y sus pensamientos estaban un poco confusos, había algo inexplicable en su cuerpo que estaba estallando, quería controlarlo, pero no podía.
Mientras tanto, ella quitó las cuerdas y trato de alejarse de él, pero Marcelo sostuvo su cintura con fuerza y sus ojos continuaron mirándola con un palpable deseo.
―Señor… ―April sostuvo sus manos cuando el intento ir más arriba ―La situación me obligo. Para salvarlo…