ENFRENTANDO AL JEFE.
ENFRENTANDO AL JEFE
―¡Señor! ¡Jefe! ―April lo remeció levemente, pero Marcelo seguía sin contestar. Sus manos estaban temblorosas y tenía el corazón en la garganta, llevando una culpa a cuestas, ¿Cómo podría soportar llevar una más?
Sin embargo, se obligó a calmarse.
―Piensa April, piensa. ―de repente una idea vino a su cabeza y se inclinó hacia él lentamente, coloco su mano debajo de su nariz y se relajó cuando vio que respiraba. ―Gracias a dios.
Dejo el jarrón a un lado y se dejó caer en l