¡SALVANDO AL JEFE! (II)
April los siguió rápidamente y observo que esperaban el ascensor. La mujer de repente se puso de puntillas y lo abrazo, sus manos recorrieron con avidez sus hombros hasta sostener su nuca. Una luz despiadada brillo en sus ojos.
―Marcelo, ¿puedes decirme en que soy inferior a ese hombre?
Los labios de April se apretaron con fuerza y sus manos se cerraron en puños, cuando estaba a punto de dar un paso, la expresión de Marcelo cambio y empujo a la mujer.
―¿Qué… qué me hi