Me duele la cabeza, no sé dónde estoy, es una habitación muy bonita, la cama tiene sábanas de satín blanco, hay un aroma de perfume masculino, me erguí un poco para mirar alrededor cuando veo a alguien sentado casi frente a la cama, lo reconocí.
—Sergey… ¿Qué hago aquí?… me… me secuestraste, le disparaste a Adam a… Andrew, ¿por qué?
El hijo de puta se levantó sonriente camino de un lado a otro y me soltó carcajeándose
—Tus protectores deben estar muertos, ya jajajaja, me faltó tu amorcito, pero