Se le antojó a la bendita enfermera venirlo a inyectar, lo acostó para ponérsela en el glúteo y le vi sus lindas, pompis, redonditas, cuando se fue no lo deje virarse, le baje un poco el pijama y le bese las dos caras de sus mejillas de las nalgas, cuando le volví a subírsela entro de sopetón Adam y creo que me vio lo que hice porque su sonrisa era pícara.
—Buenos días, tórtolos, Hola Dianne
—Buenos días, Adam, jejeje estaba acomodándole el pantalón, le pusieron la inyección
—Ah, si ya era la ho