203. Sin creerlo
Perece al instante toda cavilación antes recreada. Es como si todo lo que le había prometido Elizabeth se hubiese esfumado, como si el mismo pasar de los recuerdos también hecho por Sean hubiesen tenido el mayor de los propósitos para este instante: descubrir ésta realidad.
Como si el mismo instante también hubiese desaparecido y nada más existiese los ojos de su madre, siente el desgarre de esta verdad minuciosa. Y tanto parece sentirse traicionada, de los peores sentimientos nunca antes sen