180. Ilusión
Tiene que pensar sólo un momento.
Sin embargo no consigue nada semejante para darle nombre a esto.
No puede observar el teléfono porque por un segundo creyó que el ramo era de Maximiliano.
Pero no es así.
Maya se sienta en su mueble, teniendo la nota entre sus manos y entre confundida y ajena ahora a este regalo. No puede dejar de pensar en cómo Mason la había tratado y la había mirado. Y bien, no parece el motivo por la cual ponerse a pensar sobre un posible coqueteo o algo más.
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