101. Hermosas flores
Maya sonríe, feliz por todo esto.
—Le encantará. Lo sé.
Maximiliano le lanza una ojeada similar a la de antes.
—Te encantan a ti.
—¿A quién no le gusta las flores? —dice Maya.
—Entonces, te daré todos los ramos que existan en este mundo —le dice Maximiliano sin titubeos.
Maya alza ya una de sus cejas. Maximiliano saca un solo girasol de todo el ramo y se la entrega. No hace más que sonreír por el detalle.
—Gracias —entona, admirando la flor—. Ahora le toca a Giovanna.
—Entonces, preciosa. Ven c