Hoy es un grandioso día, el sol brilla con una increíble fuerza y eso hace que muchos clientes nos visiten, pues me encuentro junto a Lauren trabajando en una heladería “Dulces y Caramelos”. Yo me encargaba de ser la camarera y Lau le tocaba la administración de la caja y de despachar helados. Mi padre se había enojado sobre mi decisión, pero realmente no quería ser un estorbo en la casa.
—Lau necesito tres helados de menta para la mesa 5.
Me acerco a la mesa para