Capítulo 15; Ceder o no ceder a los instintos.
Anibal suspiró de satisfacción mientras oprimía a la joven rubia contra él, logrando que cada fibra de su cuerpo despertara y se pusiera en alerta. Melina lo besaba de forma hábil, su boca sabía a vino y su caliente cuerpo oprimido contra el suyo, le ofrecía placer... Una danza de labios y lenguas que poco tardaría en convertirse en una batalla de placer... se separaron en busca de oxígeno, Anibal la miró a los ojos.
—Meli... Yo...
—¿No quieres?— preguntó dudando.
—La pregunta es; ¿tu lo dese