Diego había terminado de hablar sobre Leticia cuando Marina apresurada sacó su celular y vio que ya era tarde.
—Buenas noches, mañana trabajo —dijo, metiéndose las manos en los bolsillos.
Salió con paso decidido, dejando a Diego sentado, algo pensativo.
¿No se suponía que debía invitarlo a subir, a compartir la cama, a abrazarse y besarse?
Diego observó cómo Marina se alejaba, reflexionando sobre su extraña actitud. Ella estaba celosa.
...
Por la mañana, el clima era espléndido.
Marina se prepar