Marina se puso la bata y salió del baño directo hacia el salón.
Diego, con la chaqueta desabrochada, miraba atento su celular.
Al verla, levantó la vista:
—Estamos en tendencia. Todo el mundo ya sabe que tienes novio.
Marina se acercó curiosa para echar un vistazo al celular:
—Es tarde.
Diego, con las pantuflas nuevas que ella le había comprado, afirmó de buen humor:
—Lo sé.
Dejó el celular y comenzó poco a poco a abrocharse la chaqueta, ajustando el cinturón:
—Podría quedarme aquí