Capítulo 117: Sus deseos.
Emily golpeo en la puerta de una casona que parecía haber pertenecido a una familia de gran abolengo, hoy venida a menos. Aun así, la edificación estaba bien cuidada. Tomó la aldaba de metal, con forma de serpiente, y golpeó la puerta de nuevo. Finalmente, y después de varios minutos, esta se abrió, dejando ver a un joven de rostro pálido, con unos sorprendidos ojos grises, que miraban a la joven frente a él. Sonrió, y su sonrisa parecía que desencajaba en su rostro, siempre acostumbrado a estar