Rocky se adentra al agua y yo lo espero, unos minutos después sale con el collar en la mano.
—Lo tengo.
—Gracias Rocky. —Lo abracé muy agradecida.
—Voltéate para ponértelo.
Me separo de él y me volteo, me coloca el collar.
—Creo que deberíamos irnos, ya quiero comer ese ciervo. —dijo y escuche su estómago rugir.
—Tienes razón, no has desayunado.
Salimos del río y nos colocamos nuestra ropa, Rocky tomo a su ciervo sobre sus hombros y yo tome los pescados.
Nos fuimos ahí y llegamos rápid