Se veían bastante hermosos, como nos rodeaban e ignoraban como si fuéramos una piedra más.
—No es que le tema al agua fría, nuestro cuerpo de por sí aporta calor y este frío fue un choque para mí, no entiendo cómo tú lo disfrutas. —susurre aunque sabía que los peces podían oírnos.
—La costumbre de venir, además de que algunas veces convertirse tanto con el pelaje que cargamos nos da mucho calor.
Puede que tenga razón no tenemos que nos ventile un poco, siempre estamos calientes y en el algún