—No mucho… —Se alivia—. Pero si lo suficiente. —La asusto.
—No hablábamos de ti —dijo nerviosa.
—¿Ah no? —susurre a su oído al pegarme a su cuerpo.
—Creí que estabas cansado y tenías sueño —supone ella con el ceño fruncido.
—De repente me siento con energía —me encogí de hombros—, además, tómalo como venganza por hacerte quedar en la pelea cuando querías dormir.
—Tendría que vengarme de Rocky quien fue que me llevo, igual no dure mucho para irme.
—Tienes razón.
—Ross, estás sin ropa. —Se