—Si Luna me hubiera envenenado, no estaría aquí Calim.
—Es que se lo dio de una manera muy sospechosa.
—Tal vez fue la única manera de acercarse, tal vez quería dármelo sin ofrecérmelo porque tal vez yo lo hubiese aceptado.
—Son muchos tal vez.
—Si —reí—, pero me siento muchísimo mejor y la enfermera cree que es un milagro de que me haya recuperado rápido, así que tranquilo.
—¡Necesito verlo! —alguien grita afuera.
—Está ocupado —responde Zeus.
—¡Es urgente!
Veo a Calim y le hago una se