42. Te he extrañado tanto…
Había pasado un mes entero desde la partida de Erwan y la calma reinaba en la mansión Volkov. Sin embargo, era una calma inquietante, como la del mar antes de un tsunami, presagiando una tormenta que pronto se desencadenaría.
Victoria se encontraba en el consultorio médico, examinándose el tobillo. Debido a su embarazo, no podía hacerse radiografías, por lo que el doctor solo podía evaluar su lesión mediante el tacto.
— ¿Te duele si hago esto? —preguntó el doctor, doblando ligeramente el pie de