18. Solo una última vez.
La oscuridad ya había envuelto la casa cuando Victoria se encontró en su cama, incapaz de conciliar el sueño. Un torbellino de dudas la atormentaba. ¿Por qué Erwan no solicitaba el divorcio, o al menos la nulidad? Ella tenía la certeza de que la noche de bodas no había sido como Tatiana la describía. Por mucho que intentara borrarlo de su memoria, las palabras de su hermana resonaban en su mente como un eco incesante, volviéndola loca, alimentando sus celos y a su vez haciéndola sentir culpable