19. Mia, Vicky, jamás me cansaré de decirlo.
El toque de los dedos de Erwan estremecía la piel de Victoria, su boca, el roce de su dureza entre las piernas de ella haciendo que rápidamente su sexo se humedeciera.
Las piernas de la joven se enredaron en las caderas de Erwan como si así pudiera capturarlo y hacer que jamás se alejará de su piel, Arqueaba la espalda y se frotaba contra él en busca de calmar esa sensación. El cosquilleo entre sus piernas que la empujaba a necesitar sentirlo, más cerca, más pegado a su piel, más adentro de ell