13. Victoria no nació para casarse.
El viejo negó rápidamente ante esa idea. No podía evitar ver a su nieta como una niña todavía, una niña indefensa que solo lo tenía a él. Era tan parecida a su difunta hija, no solo en su aspecto físico, sino también en su carácter y forma de ser. Le recordaba tanto a Anna que no podía evitar querer protegerla todo el tiempo, del mismo modo que hubiera querido proteger a su pequeña.
Al principio la dejó convivir con Alexa y Tatiana, ya que su nuera le convenció de que lo mejor para las dos niña