Capítulo LXXXVI. Regalos con intenciones ocultas.
Finlay.
Cuando vi salir a mi cuñado del comedor algo me dijo que estaba huyendo, sabía que, como yo haría en su situación, como buen león, relamerse las heridas en solitario, en cierta forma lo entendía, si hubiera sido mi diosa, yo ahora mismo estaría derribando muros enteros, para poder calmarme. Decidí que más tarde lo visitaría en su despacho, para saber si quería ir al gimnasio para lanzar algunos puñetazos.
- “Por cierto Finlay, ¿ya le has comunicado a tu novia que en unos días es la b