Capítulo LXXX. La recepción sorpresiva de las diosas. Parte 2.
Finlay.
Le fui a responder cuando un revuelo se formó en a la puerta haciendo que todos nos giramos para ver qué estaba pasado. Nada me había preparado para ver lo que vi, y supe que el enfado de mi diosa no había disminuido, ni siquiera un poco, esa maldita diosa quería que mi cabeza estallara en cualquier momento.
- “¿No me digas que esa es tu mujer? Dios si esta para ponerla en un cuadro y morir contemplándola, no hay hombre está sala que no la desee ahora mismo.”- me dijo el ya difunto