Capítulo LXXIII. En las barreras del miedo.
Ailan.
- “Estamos en problemas”- le dije comenzando a asentirme agobiada, de nada servía los besos que ese hombre me daba, la realidad, después de la pasión, seguía ahí. Tampoco me tranquilizó su respuesta.
- “Y no sabes cómo”-dijo Finlay mientras yo en sus brazos lo miraba interrogante. - “Mi madre viene en tres días a conocerte.”- oír esa palabra fue como ver cerrar la tapa de un ataúd, mientras tratas de respirar con ansiedad.
Eso no era lo que yo no quería, no quería volver a jugar a