Capítulo LIV. El inicio de una coincidencia inesperada. Parte 2
Ailan.
- “Bueno unos más que otros.”- le dije señalando a Gred que en ese momento estaba como una moto de un lado para otros, dirigiéndolo todo, parecía que em cualquier momento le iba a dar un ataque cardiaco. Vincenzo lo miro, y sonrió, aunque en sus ojos sólo veía amor y orgullo.
- “Bueno cuando todo acabé, entra mi trabajo, que es relajarlo, así que todo esto me favorece.” dijo el italiano enigmático, y no pude evitar reírme. - “¿Y tú qué tal? ¿cómo vas con el escoces que tiene a mi marido