Capítulo LIII. El inicio de una coincidencia inesperada. Parte 1
Ailan.
- “No entiendo por qué me has hecho venir, sabes que no soy modelo, podrías haber llamado a Connelly, ella hubiera venido encantada desde Nueva York. Yo no soy profesional, ni tampoco quiero serlo, te estas pasando con el castigo, y lo sabes.”- le decía a Gred mientras sus maquilladoras obraban su magia.
La culpa era de ese estúpido Gladiator, y su manía de romper todos los vestidos que mi hada madrina, me alistaba. Pensaba cóbramelas todas, incluido la de anoche, ese vestido se lo llev