¡Estúpida tú!
Capítulo 41.
—Solo te pido cinco minutos, solo eso —exclamo.
Silencio, no escucho nada y eso me preocupa.
»¿Podrías escucharme solo un minuto? —Trato de sonar calmada.
No recibo respuesta, solo escucho gritos de la gente que está afuera y dicen: «Se va a lanzar»
Trato de conservar la maldita calma, las manos me empezaron a temblar y no tengo mi polo a tierra. Tengo que pensar, pero no puedo.
:—¡Sergio por favor! —le suplico.
Vuelvo a escuchar pasos, el aire regresa a mi cuerpo.
—