¡Estúpida tú!
Capítulo 33.
Pongo las manos sobre la mesa, me he quedado congelada. Él me mira con un gesto de confusión y sigue hablando.
»Eres una de las mejores chef, una de las más reconocidas aquí en New York.
El aire regresa a mis pulmones, el gesto de mi cara se relaja, siento que puedo respirar, entonces lo entiendo todo. Él no tiene la más mínima idea de quién soy yo. Tomo un vaso de agua que hay sobre la mesa y me tomo tres tragos.
:—Imaginé que tal vez la impresión que te llevaste de