Capítulo treinta y siete. Secretos
Secretos
Samanta se acomodó las gafas sobre sus ojos y caminó hasta el auto de Valeria para dirigirse a casa, no sin antes, hacer una nueva llamada y agradecer el favor concedido.
—Acabo de verlo —dijo con seriedad.
—Te demoraste veinticinco años en pedírmelo.
La voz al otro lado de la línea parecía gratamente complacida y Samanta sabía la razón.
—Te llamaré luego y gracias —pronunció antes de cerrar la llamada y dejar el hospital.
Entre tanto, Derrick entró al estacionamiento del hospital, mie