Capítulo ocho. Soy yo
Soy yo
Asesinar el milagro que se gestaba en su interior era lo peor que ella podría hacer. Sin importar quién fuera el padre de su criatura, era suyo, parte de su cuerpo, de su carne. Era su sangre.
—Valeria… —Dylan se pasó la mano sobre su alborotado cabello, había frustración y nerviosismo en él—. Es una opción… —añadió.
—Asesinar a un ser inocente jamás será una opción —gruñó Valeria con rabia.
—¡Ni siquiera sabes quién es el padre de ese niño! —gritó exasperado ante la negación por parte d