Capítulo cuarenta y dos. Escapando
Escapando
La taza cayó de las manos de Valeria sin que ella pudiera hacer nada, el sonido al estrellarse tampoco la alteró en lo más mínimo, pues su corazón se paralizó en el momento que una fuerte opresión se cerrara como una mano sobre su pecho.
—Derrick —susurró.
—¿Cariño? — Samanta se puso de pie como un rayo al ver el rostro pálido de Valeria y como sus manos temblaban como si fuera una hoja mecida por el viento.
—Mamá —susurró, pero no fue capaz de decir nada más. De sus ojos se desbordar