Esa noche, secuestrar a Blanca resultó muy arriesgado.
León planeaba envenenar a Felipe esa misma noche, apoderarse de la fortuna de la familia Hernández y huir con Isabella y Estrella.
Con la ayuda de Alfonso, todo iba según lo previsto.
Pero al enterarse de que la anciana había perdido la cabeza, pensó que era su suerte.
Se relajó un poco.
No se imaginaba que eso le daría una oportunidad a Mateo.
León, decidido, declaró fríamente: —No tengo esposa ni hijos.
El barco pronto alcanzaría la fronte