Por el celular, Yolanda percibió algo extraño en lo que escuchaba.
Levantó una ceja, interesada, y preguntó: —¿Qué quieres decir con que alguien ha usado ese albornoz? Mateo, sé sincero y confiesa…
Mateo, impasible, respondió: —¿Y qué? No quiero contarte.
Yolanda esbozó una sonrisa y dijo: —Regresa de inmediato y lleva a mi hijo contigo.
…
¿Estaba intentando quitarle su apoyo?
Mateo dejó de lado su trabajo, encendió un cigarro y dijo: —Anoche llegó Delia.
Yolanda se sorprendió: —¿Tan pronto?
¡El