Al colgar la llamada, Olaia me miraba con un aire sospechoso.
—¿Qué miras?
—Dime, ¿no será que el inversionista que Cristina quiere recomendarnos es tu exmarido?
—Imposible.
Negué con la cabeza, y luego, un poco insegura, añadí: —Marc acaba de ser dado de alta, y en estos días no he visto que haya hablado de esto con Rodrigo.
—¿Entonces quién será?
Olaia estaba desconcertada.
Yo tampoco podía adivinarlo, así que dije: —De todos modos, ya que hemos hecho la cita para la cena, vamos a ver qué pasa