Esta era la primera vez que me cruzó con un tipo rico que hablaba del dinero con tanta frecuencia.
—Entonces mejor me voy a preguntar a otro lado —dije mientras me encaminaba de vuelta adentro.
Acababa de regresar cuando Olaia salió del privado con los ojos enrojecidos, obviamente había llorado.
—Vámonos.
—¿Ya aclaraste todo?
Tomé el abrigo que tenía en sus manos y se lo puse sobre los hombros.
Suspiró hondo pero su mirada ya se aclaró:
—Sí. De ahora en adelante, ya no me importa si se casa o