Olaia estaba apoyada en el auto, con los brazos cruzados, completamente indiferente.
Hombres, los había visto por montones.
Sabía muy bien que lo que estaban haciendo esos dos.
Los perros marcaban su territorio, eso era algo que todos sabían.
Pero no importaba lo que José sintiera por ella o lo que pensara, ella no iba a responder.
Si antes tuvo una oportunidad y la dejó escapar, ahora que estaba allí con su primer amor, ¿qué hacía él apareciendo siempre frente a ella?
Qué tonto.
Con total calma