Capítulo 54: Distancia familiar.
Alphonse lo miraba con furia. Sus ojos dorados, antes arrogantes, ahora brillaban entre lágrimas contenidas.
—Te odio… —susurró con la voz rota—. Te admiré alguna vez. Te quise, tío. Pero jamás pensé que tu alma fuera tan podrida. Eres igual de falso… igual de hipócrita que Jacqueline.
Sus dedos se aflojaron. Soltó el cuello de su traje y retrocedió un paso.
Luego soltó una risa quebrada, amarga.
—Ah… —rió otra vez, con un tono casi histérico—. Ahora entiendo por qué Elizabeth te dejó. ¡Po