Donovan deslizó su mano hacia su vientre, no presionando, solo tocándola. Su gesto era lento, cálido, casi juguetón.
—Piensa en él —murmuró—. O en ella.
Rosalind parpadeó, sus mejillas se ruborizaron suavemente.
—Yo… pensé que… quizá… si era niño, sería más fácil para todos. La familia Ainsworth espera un heredero y…
Donovan soltó una suave risa, apenas una exhalación, negando con la cabeza.
—Es una tontería —susurró él, acercándose un poco más—. Si es niña, será una heredera capaz. Ta