Capítulo 106: Por tu bien, hijo.
Entonces, Alphonse se acercó con paso tranquilo y tomó el pequeño objeto entre los dedos. Era un teléfono del tamaño de una tarjeta, sin marcas ni logos.
De repente, la pantalla se encendió sola.
"Canal seguro abierto."
Sus dedos se movían rápidos, casi con una ansiedad contenida.
[Contacto restablecido. Red en Londres activa.]
Una leve sonrisa cruzó su rostro.
—Así que todavía me quedan leales… —murmuró—. Hombres que como yo, quieren un culpable por lo sucedido a mi papá.
Guardó el te