Capítulo cuarenta y dos: Felicidad temporal
“Narra Sofia Galanis”
—Sofia, querida —la muy hipócrita me sonrió como si nada. Se veía como una niña dulce e inocente, completamente diferente a lo que era en realidad—. Buenos días. Voy a estar unos días con ustedes en la casa. Espero que mi presencia no sea una molestia para ti.
—Para nada —le devolví el gesto—. Mi casa es tu casa, querida —al parecer no le gustó que me hubiera proclamado dueña de la mansión que ella de seguro ansiaba. Y a mí me co