Capítulo ciento dos: Una visita esclarecedora
"Narra Sofía Galanis"
Un poco más tarde, casi entrada en la noche, vino a hacerme la visita Sabrina Caruso, la esposa del amigo de mi marido.
—No tienes buen aspecto —me dijo después de saludarme—. Parece como si no hubieras parado de llorar. Apolo no llora, pero está de un humor de perros y todo aquel que puede se mantiene apartado de él.
—¿Dónde está?
—Con mi marido, trabajando. A la señora Cassia se le ocurrió decir que elustedes fue un error y