“Angeline… te amo… Ah…”. Hubo un cambio en la confesión de Cole.
Angeline levantó el cuchillo y lo apuñaló en el corazón. Sin embargo, la mano de Cole atrapó su cuchilla fría.
Los hermosos ojos de Angeline se envolvieron repentinamente en odio y sed de sangre, haciéndola lucir coqueta pero fría.
Ella usó toda su fuerza y empujó la fría hoja hacia adelante pulgada a pulgada.
Cole la miró fijamente, su rostro encantador lleno de gran decepción y renuencia.
“¿Por qué, Angeline? ¿Por qué me e