Angeline inclinó su cabeza ligeramente y dijo en un tono que solo ella y Cole podían escuchar: “Esta es mi malvada madrastra. ¿Me ayudarías a calmar su arrogancia?”.
Cole sonrió como una brisa de primavera. “Encantado de ayudar”.
Anne escudriño a Cole por un rato, y había un rastro de duda en sus ojos. “Oye, Señorita, ¿quién es este caballero?”.
Angeline miró a Cole, su voz se suavizó. “Es mejor si tú lo dices”.
Esto era porque Angeline creía que la boca arrogante de Cole podría hacer que la