Bebé Robbie asintió con severidad.
Cuando el estado de Angeline mejoró un poco, Bebé Robbie la visitó enseguida. Su rostro ya no mostraba un aire infantil. Su apuesto rostro desprendía una agudeza que se asemejaba a la de su padre.
Angeline sabía que Bebé Robbie se sentiría culpable el resto de su vida después de este incidente. También sabía que cambiaría su costumbre de hacerse el tonto y no pensar antes de actuar.
“Mami, todo es culpa mía. Si no hubiera creído ciegamente en ella, no habr