La expresión de Prajna cambió drásticamente. “¿Dónde está el otro hilo de tu alma?”, preguntó exasperada.
Tenzel miró a su prometida, y una sonrisa de autodesprecio apareció en su hermoso rostro. “Él me dio una oportunidad de vivir, y sin embargo tú no estás dispuesta a dármela. Te amaba tanto y nunca esperé que fueras tan cruel. Prajna, si hay una vida después de la muerte, espero no volver a verte”.
Prajna apretó los labios y su hermoso rostro se llenó de vergüenza.
“Lo siento, Tenzel. Pert