Jacob fulminó con la mirada a la Segunda Señora. Estaba lleno de resentimiento hacia ella ya que ella estaba creando tales dificultades, pero aún así él mantenía una apariencia bastante elegante.
“Ya se hace tarde, Señora. ¿Por qué no las dejamos pasar la noche? Las enviaré lejos mañana”.
Cualquiera con ojos perspicaces podía ver que esta era la estrategia de Jacob para detenerla.
Sin embargo, la Segunda Señora aceptó la amable oferta. Ella despreciaba y odiaba a estos extraños que estaban