La mujer estaba aterrorizada y las lágrimas brillaban en sus grandes ojos mientras gritaba: “No tengo dinero”.
“¿No tienes dinero? Entonces, solo tendrás que cuidar al herido”. Finn la chantajeó perversamente.
Cuando la chica escuchó que no tenía que desembolsar dinero, sus ojos se iluminaron. “Puedo cuidar de ti, siempre y cuando no me consideres legalmente responsable de nada”.
“Claro”. Finn quería reírse en voz alta.
Esta hermosa y tonta mujer era en verdad semejante a una flor exótic