Rose se puso la mano en el corazón. Cada niño era el tesoro de su padre. A cualquier padre se le rompería el corazón al ver a su hijo recibir una paliza. Ya le había dicho muchas veces a Robbie que era un pequeño b*stardo, y le había pedido que no intimidara a los débiles solo porque era fuerte. ¿Y esta vez se pasó de la raya?
Cuando la maestra terminó de hablar, no criticó a Rose, sino que se limitó a decirle de forma extremadamente severa: "Srta. Loyle, espero que pueda enfrentarse a los prob