Chalet de Selene.
Angeline esperaba ansiosamente a que Jay regresara a casa, sin saber por qué se había llevado el collar.
Cuando Jay regresó, Angeline corrió hacia la puerta para recibirlo. “¡Bienvenido a casa!”. Luego, ella le quitó el abrigo con cuidado.
Jay se sentó en el sofá y ella comenzó a masajearle los hombros y a darle golpecitos en la espalda.
Aunque Jay se veía inexpresivo, él estaba de muy buen humor. Él le había llevado el collar al Gran Viejo Amo Yorks para verificar la auten